Funciones
Todo lo que hace. Y lo que no.
Todo lo que afirma esta página está hoy en el código. Lo que no está construido tiene su propio apartado al final, con su propio título.
56 pantallas10 módulos propios114 rutas de API5 pasarelas de tarjeta8 proveedores de IA10 plantillas de correo1357 comprobaciones en las pruebas
Inteligencia artificial, en tus condiciones
Ocho proveedores, uno de ellos en tu propia máquina, sin coste y sin mandar nada a ninguna parte. Tu clave se queda en el entorno de tu servidor: nunca en la base de datos, nunca en el panel, nunca en un registro.
Redacta la ficha de un producto a partir de los datos reales que hay en él, y enumera exactamente qué datos ha usado: si algo del texto no está en esa lista, es que se lo ha inventado.
Búsqueda en lenguaje natural que entiende «algo para bajar el pH», mezclada con búsqueda por palabras y por parecido. Mejora documentada: del 78 % al 91 % de aciertos.
Resume lo que dicen de verdad los compradores en las reseñas, con la obligación de recoger también lo malo.
Redacta borradores de respuesta en soporte. La IA escribe, una persona envía: son dos acciones separadas a propósito.
Tope de gasto diario en euros y no en peticiones, porque una petición no tiene un precio fijo. Al pasarlo, el buscador sigue funcionando por palabras en vez de caerse.
Una trastienda, no solo un escaparate
56 pantallas en 26 áreas. Lo que importa un lunes por la mañana, no lo que queda bien en una demostración.
Tarjetas regalo y saldo de tienda, reescritos de cero como medio de pago y no como descuento — porque una tarjeta regalo es un bono polivalente y el IVA se devenga al canjearla, no al venderla. Tratarla como descuento, que es lo que hacen la mayoría, liquida menos IVA del debido. Aquí la factura de un pedido pagado con tarjeta es idéntica a la del mismo pedido pagado con tarjeta bancaria.
El código no se guarda nunca: solo su huella. Un acceso a la base de datos no es un acceso a todas las tarjetas. Viaja una vez, en el correo.
Un programa de puntos que es justo lo contrario, a propósito: un punto es un descuento, así que baja la base imponible — lo resolvió el Tribunal de Justicia de la UE en marzo de 2026 (C-436/24). Meterlos como forma de pago, que es lo que hace la mayoría, te hace declarar IVA sobre un dinero que nadie ha ingresado. Por eso tampoco se convierten en saldo: en cuanto lo hacen, vuelven a ser un bono.
Los puntos caducan por lotes, cada uno con su fecha, y al gastar se tira siempre del que caduca antes. No «caduca todo si no compras en un año», que es como se pierden 4.000 puntos de golpe el día 366.
Control de stock pensado para pistola de códigos: entradas, salidas, recuento completo con diferencias, y vincular un código desconocido a un producto sin perder el escaneo.
Facturación fiscal española con serie de factura, los dos NIF y desglose de la base imponible desde un precio con IVA incluido. Se adjunta sola al correo de confirmación.
Auditoría de catálogo: qué productos no tienen código de barras, de un vistazo y por variante.
Un panel diario de «lo que hay que mirar» que sale de consultas a la base de datos, no de una opinión de IA que cuesta dinero y cambia entre ejecuciones.
Recuperación de carritos con una tasa de recuperación de verdad: un carrito solo cuenta como recuperado si antes salió el correo.
Las reseñas nacen sin publicar, porque una reseña que se publica sola es spam en la ficha de tu producto.
Cobrar sin pedir permiso
Cinco pasarelas de tarjeta sobre sus SDK oficiales, más los métodos sin conexión y Bitcoin. Cada uno se enciende desde el panel sin desplegar nada.
Stripe, Adyen, Mollie, MONEI y PayPal, cada una contra el SDK que publica su propio fabricante, no contra llamadas HTTP escritas a mano. Las de redirección y las de tarjeta en la página se comportan igual desde tu lado.
Autorizado no es pagado. Una reserva caduca; solo un cobro capturado libera el pedido para prepararlo. Son dos estados separados a propósito, porque confundirlos es como una tienda acaba enviando algo que nunca cobró.
Los importes viajan en unidades mínimas enteras con la moneda al lado, y los decimales los decide la moneda: el yen no tiene, el dinar tiene tres. Un decimal en coma flotante redondearía el dinero de alguien.
Transferencia, contrarreembolso y Bizum: el pedido entra autorizado y tú confirmas el dinero a mano cuando llega.
Bitcoin y Lightning contra tu propio servidor. Sin KYC y sin devoluciones que decida el emisor de una tarjeta.
Envíos multi-transportista con tarifa en vivo según el peso real del carrito, etiquetas en PDF y números de seguimiento desde el panel.
Otros vendedores en tu tienda, y un porte por paquete
Un marketplace, si lo quieres. Tú das de alta a los vendedores, te quedas una comisión y cada uno cobra lo suyo — con cualquier forma de pago, porque todo el dinero entra en tu cuenta y cada vendedor tiene un monedero interno.
Cada vendedor tiene su propio panel: sus productos, sus pedidos, su saldo, sus tarifas de envío. Ni los tuyos ni los de nadie más.
Un pedido a tres vendedores son tres paquetes, y cada paquete se tarifa por su propio peso, no por el del carrito entero. Otras plataformas le cobran a cada vendedor el peso de todos.
Cada vendedor con sus tarifas; el que no tiene ninguna hereda las de la tienda. Y un transportista que no contesta cae a un precio de respaldo en vez de colgar el checkout.
El monedero es un libro, no un número: cada euro tiene su línea con su pedido. Venta, comisión, devolución — el saldo es la suma, y se puede reconstruir en cualquier momento.
Se apunta al cobrar, no al recibir el pedido. Un pedido por transferencia entra antes que el dinero.
Una tienda, varios idiomas
Doce secciones del escaparate traducidas, y un catálogo que el panel puede traducirte. Esto estaba hasta hace poco en la lista de «lo que no hace» del final de esta página.
El idioma principal conserva las direcciones limpias — /producto/x, no /es/producto/x — para no tirar a la basura las que Google ya conoce. Pedir /es/… redirige a la limpia en vez de servir la misma página dos veces.
Nombres y descripciones se traducen desde el panel con la IA que ya tengas configurada, un idioma cada vez, y puedes corregir lo que quieras a mano. Una traducción mala la arreglas tú; la máquina no la deja clavada.
El idioma en el que alguien está leyendo le acompaña al carrito, al pago y al correo de confirmación del pedido.
Listo para cómo se va a comprar mañana
Dos cosas que no ha construido nadie más en este mercado, y una de ellas es ley desde agosto de 2026.
Tu catálogo habla el protocolo de los agentes de IA: ChatGPT y Claude pueden buscar en él y recomendar con precios y stock reales. Tres herramientas expuestas, de solo lectura y solo del catálogo: ni clientes, ni pedidos.
El enlace de compra apunta siempre a tu web. El agente te trae el cliente y nadie se lleva un pellizco de la venta.
Artículo 50 de la Ley de IA europea: aviso claro antes de la primera interacción, en tres idiomas, con cabecera HTTP legible por máquina y registro de haberlo mostrado, sin guardar IP, ni huella, ni nada que identifique a nadie.
Una red de seguridad sobre el texto generado: veinte reglas sobre afirmaciones de salud y garantías absolutas, aplicadas después de generar, con su propio banco de pruebas.
Ampliarlo sin bifurcarlo
Una lista publicada de puntos de extensión en vez de enganches libres. Lo que está en la lista es una promesa; retirar uno exige una versión mayor.
Nueve eventos, seis filtros y cuatro sitios donde meter tu propia interfaz en el panel.
Los permisos se exigen en el enganche, no son decorativos: no puedes escuchar pedidos sin pedir permiso para leer pedidos.
Los filtros declaran qué devuelven y lo devuelto se comprueba en ejecución. Un filtro de precio que no devolviera nada pondría el carrito a cero: se ignora y se registra.
Las extensiones de pago verifican su licencia sin conexión. Una tienda sin internet no se queda sin sus extensiones.
Los eventos hablan tu vocabulario —pedidos y carritos—, así que una extensión escrita hoy sigue valiendo si mañana cambia el motor por dentro.
Lo que todavía no hace.
Por orden de daño. Todo esto lo descubrirías la primera semana de todas formas.
Un mercado de extensiones. El contrato está construido y probado; la tienda desde la que instalarlas, no.
Traer pedidos, cupones y entradas de blog. Los productos y los clientes sí vienen; los pedidos todavía no.
Suscripciones, TPV y alojamiento gestionado.
Coste de proveedor y margen contra el PVP recomendado: en construcción.
Envío automático del correo de carrito abandonado. La plantilla y la tasa de recuperación están; hoy sale a mano.