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Que ChatGPT y Claude puedan vender tus productos

La tienda habla el idioma de los agentes de IA. Con esto, Claude, ChatGPT o Perplexity pueden buscar en tu catálogo y recomendar productos concretos, con su precio y su stock reales.

El enlace de compra apunta siempre a tu web. Ganas el canal sin ceder la caja ni pagar un porcentaje por venta a nadie. Esa es toda la idea.

Nada. Está montado y no hace falta clave de IA: el servidor solo lee tu catálogo público, no llama a ningún modelo. No cuesta dinero.

Solo asegúrate de tener puesto a dónde mandar a comprar:

Terminal window
STOREFRONT_URL=https://mitienda.com
STOREFRONT_RUTA_PRODUCTO=producto # /producto/<handle>

Si tu tema usa otra ruta, cámbiala o los enlaces darán 404.

La dirección es https://mitienda.com/mcp. En Claude Desktop, en la configuración de servidores MCP:

{
"mcpServers": {
"mi-tienda": {
"url": "https://mitienda.com/mcp"
}
}
}

Cada agente lo configura a su manera, pero todos piden lo mismo: esa dirección.

Tres cosas, y ninguna toca nada:

Herramienta Para qué
buscar_productos Buscar en el catálogo por lo que pida el cliente
ver_producto La ficha completa de uno: precio, stock, descripción
informacion_tienda Nombre, moneda y condiciones básicas

Solo lectura. Un agente no puede crear pedidos, ni ver clientes, ni tocar precios. Lo único que sale de aquí es el catálogo que ya es público en tu web.

El protocolo permite mantener sesión entre peticiones. Aquí cada una se basta sola.

Guardar sesiones obligaría a limpiarlas, a compartirlas entre procesos si hay más de uno y a decidir qué pasa cuando se pierden — complejidad entera para algo que solo lee catálogo público.

Terminal window
curl -X POST https://mitienda.com/mcp \
-H "Content-Type: application/json" \
-d '{"jsonrpc":"2.0","id":1,"method":"tools/list"}'

Debe responder con las tres herramientas. Si da 404, la ruta no está publicada en tu proxy: /mcp tiene que llegar al backend.

Un agente recomienda lo que entiende. Si tus fichas dicen «Modelo XR-200» y nada más, ningún agente sabrá para qué sirve.

Ahí es donde la IA que redacta fichas se paga sola: no por escribir bonito, sino porque una ficha que explica qué resuelve el producto es la que un agente puede recomendar.