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Vender con otros: el marketplace

Panel → Marketplace. Otros vendedores ponen sus productos en tu tienda, tú te quedas una comisión y cada uno cobra lo suyo. Es opcional: una tienda sin vendedores no ve nada de esto.

Lo das de alta , desde el panel: nombre, correo y comisión. No hay registro público donde cualquiera pueda apuntarse — quién vende en tu tienda lo decides tú, y no hay cola de solicitudes que revisar.

Al darlo de alta le creas también su acceso a su propio panel, aparte del tuyo: ve sus productos, sus pedidos, su saldo y sus tarifas de envío. No ve los tuyos ni los de otros vendedores.

Cada producto tiene dueño: la tienda o un vendedor. Y cada producto dice además quién lo prepara y envía — la tienda desde su almacén, o el vendedor desde el suyo. Se decide producto a producto, porque un mismo vendedor puede tener cosas en tu almacén y otras que manda él.

Al cliente se le enseña «enviado por X» en el checkout, para que sepa que le van a llegar varios paquetes si compra a varios.

Un pedido, varios paquetes, un porte por paquete

Sección titulada «Un pedido, varios paquetes, un porte por paquete»

Aquí está la parte que otras plataformas hacen mal. Si un cliente compra a tres vendedores, son tres paquetes, y cada uno tiene su porte:

  • Cada vendedor con sus tarifas. Una tarifa enlazada a un vendedor es suya y solo sale en su paquete. Si no tiene ninguna, hereda las de la tienda, para que darse de alta no deje su paquete sin opciones.
  • El precio, sobre el paquete. Una tarifa por peso pregunta al transportista por el peso de ese paquete, no del carrito entero. Sin esto, a cada vendedor se le cobraba el peso de los tres.
  • Y si el transportista tarda o no contesta, la tarifa tiene un precio de respaldo: el checkout no se queda colgado esperando.

El cliente elige un envío por paquete y paga todo junto, una sola vez.

Todo el dinero entra en tu cuenta. A cada vendedor se le apunta lo suyo en un monedero interno, y cuando le pagas, lo liquidas desde el panel.

No es un atajo, es lo que hace que funcione con cualquier forma de pago — transferencia, contrarreembolso, Bizum— y sin que nadie tenga que darse de alta en el producto «de plataforma» de su pasarela, que es una revisión que muchos no pasan.

El monedero no es un número que se sobrescribe: es un libro de movimientos, y el saldo es la suma. Cada euro tiene su línea con su pedido:

+ venta su parte de un pedido cobrado
− comisión la tuya, sobre esa venta
− devolución se devolvió el pedido: se le retira su parte
+ comisión devuelta se le devuelve la comisión de una venta que no existió

Se apunta al cobrar, no al recibir el pedido. Un pedido por transferencia entra antes que el dinero, y apuntarle la venta al vendedor sobre un pago que luego no llega sería regalar dinero.

Un porcentaje por vendedor, sobre su parte de cada pedido. Se guarda el número aplicado en cada movimiento: si mañana le cambias la comisión, lo ya apuntado no se mueve.

Si devuelves un pedido, a cada vendedor se le retira su parte y se le devuelve tu comisión. Todo con su línea en el monedero, así que se puede reconstruir quién debía qué a quién en cualquier momento.

  • Los productos de un vendedor pasan por tu catálogo, con tus impuestos y tu moneda. El vendedor no configura nada de eso.
  • Un vendedor puede tener stock en tu almacén y en el suyo a la vez. Es lo normal en tiendas físicas que también venden lo de otros.
  • La liquidación (pagarle) es un apunte en el monedero y una transferencia que haces tú por fuera. El sistema lleva la cuenta; no mueve dinero de banco.